A veces, las mejores historias son las que pasan de repente, de manera inesperada. Historias que parecen ser planificadas por el universo mismo para juntar a dos personas así – de repente. Así empezó nuestra historia en el año más extraño de la historia moderna: 2020. (Gracias pandemia!?)
Todo empieza con nuestros dos mejores amigos. El mejor amigo de Ernesto desde su infancia, Oswaldo, y una de las mejores amigas de la infancia de Alejandra, Luisanna, vivían casualmente al mismo tiempo en Buenos Aires. Los dos llevaban años viviendo en Argentina y con el tiempo habían formado parte de un grupo de amigos en común hasta llegar a ser íntimos amigos.
En Octubre-Noviembre del 2020 (en medio de la pandemia), Luisanna decide viajar a Miami. Es en esta oportunidad que Oswaldo con emoción, invita a Luisanna (desde Argentina) a conocer en Miami su mejor amigo (Ernesto). De la misma manera, Oswaldo incita a Ernesto a conocer a Luisanna mientras visita Miami.
En ese viaje a Miami, Luisanna decidió quedarse en el apartamento de sus mejores amigas: Alejandra y Nela que casualmente vivían juntas. La visita fue particularmente especial porque permitió que las tres compartieran parte de la pandemia juntas y que, un periodo de mucha incertidumbre, se convirtiera en un momento especial para las tres.
La noche del Viernes 27 de Noviembre del 2020, una noche “fría” cualquiera (Para Miami, cálmense), en la época donde los negocios apenas estaban reabriendo con restricciones, Luisanna invita a Alejandra para que la a acompañe a finalmente conocer “al hermano de Oswaldo” por un rato. Invitación que Alejandra aceptó por compromiso y sin muchas ganas. (Todavía se sentía incómoda en espacios públicos en Pandemia, jaja) dicha noche, los tres se encontraron en el mejor lugar de encuentro en Miami, Lagniappe.
La noche fue de esas que no se planean – fuimos casi los últimos en irnos, un noche llena de cuentos, de risas y de vino. Tan natural y agradable fue el encuentro, que Luisanna le propone a Alejandra (Mientras Ernesto compraba más vino) invitar a Ernesto al día siguiente a un bote que ellas ya tenían reservado. Alejandra muy convencida (entre vinos y risas) le dice que SI. Por su parte, Ernesto acepta la invitación ( para la cual casi no se despierta a tiempo) para ir con ellas al mar el día siguiente: Sábado, 27 de Noviembre.
Ese día junto al mar y amigos, marcó el inicio de una relación donde dos extraños se gustaron y quisieron seguir conociéndose. Sentimos que nos conocíamos desde siempre. Nuestra relación se construyó como las cosas que son de verdad: sin mucho esfuerzo y naturalmente. Siempre queriendo estar juntos. A los dos meses, Ernesto formalmente le pidió a Alejandra ser pareja. A los ocho meses decidieron mudarse y empezar a vivir juntos, una decisión que se sintió natural a pesar de que los dos decidían abandonar su independencia, espacio personal y cambiarlos por el amor de construir el día a día juntos.
Desde que nos topamos, siempre hemos sentido como si nos conociéramos de otras vidas. No se siente haber existido un "antes" de estar juntos. Es como si el destino de encontrarnos ya estuviese escrito para nosotros – y finalmente nos hayamos encontrado.